miércoles, 12 de julio de 2017

Mi alma en una noche quieta

Mi alma anclara en una noche quieta,
donde no se oye ningún reproche,
caminare como hoja de aquella calle
triste.

Me quedare  con el viento y mi alma,

yendo por la orilla del verso,
que no se borre el poema del alma
del viejo aquel.

El quieto y triste vagabundo que me oye

con atención,
que duerme en cualquier lugar,
y me acoge en sus brazos.

Y mi alma anclada en mil noches frías,

que no borren el poema de mi alma,
 del viejo aquel,
de mi vagabundo pensamiento.

Y mi alma en una noche quieta,

como calle triste
mi alma en una noche quieta,
y el vagabundo que oye
a mi alma, en una noche quieta.

                                           Carlos Villalobos Esquivel


                                       16/06/2005













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